Al presentarse una emergencia en una comunidad, se activan equipos de respuesta inmediata como la Benemerita Cruz Roja, los cuerpos policiales, los efectivos de transito, las Iglesias de la comunidad, la Municipalidad de la zona y los Centros Educativos. Conjuntamente, los cientos de costarricenses que dejan sus quehaceres abandonados para integrarse en el esfuerzo colectivo.
Los unos en los albergues que se establecen preparando alimentos, distribyendo ropa y comida, los otros en el acopio de comestibles, ropa y articulos de aseo y los mas expertos en la busqueda y rescate de personas.
Inmediatamente, como si fuera previamente orquestado, se activa una conciencia social a traves de la cual se hacen llegar a los diferentes centros miles y miles de articulos, como ropa, zapatos, alimentos, articulos de limpieza, articulos de aseo, colchones, agua embotellada, medicinas, etc.El esfuerzo colectivo salta a la vista, enarbolando la bandera del solidarismo, del desprendimiento, del amor por el projimo. Toneladas y toneladas de donaciones provenientos del mas pobre, de la clase media o del mas afortunado.
La tarea se cumple, llueva, truene o haga frio, se tiene que cumplir, es una consigna del grupo; las caras denotan el cansancio, el cuerpo nos cobra la factura por el esfuerzo, el frio nos cala los huesos, la ropa se vuelve pesada, los zapatos se humedecen, la tarea debe sacarse.
En el camino se notan descoordinaciones, hay mas caciques que indios, no tenemos experiencia, se cometen errores, pero se cumple la mision
Un fuerte aplauso a los cientos y cientos de personas que se integran a estas afenas, ustedes hacen grande a Costa Rica
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